Por Anahí Rampinini y Lisandro Mondino de AR Internacional.
A partir de diciembre de 2015 Argentina ha retomado la aplicación de las Licencias No Automáticas (LNA) con el objetivo de proteger la industria frente a las importaciones. La aplicación de este instrumento de política comercial está
permitido y regulado por la Organización Mundial de Comercio (OMC) y aunque su fin no es obstaculizar el comercio, tanto países desarrollados como en desarrollo lo utilizan con fines proteccionistas.
Argentina incorporó al ordenamiento jurídico nacional los procedimientos para el trámite de Licencias de Importación a través de la Ley N º 24.425 de 1994. Este instrumento obliga al importador a solicitar una autorización previa a la
importación, que debe ser resuelta por las autoridades en un plazo de 60 días.
La primera aplicación de las LNA data de 1999, sin embargo, luego del estallido de la crisis internacional en el año 2008, el Estado argentino aplicó este instrumento, principalmente en sectores intensivos en mano de obra y con elevada participación de empresas PyMEs, con buenos resultados en términos de mantener los niveles de empleo y de actividad económica, hasta el año
2012, cuando son derogadas y entran en vigencia las Declaraciones Juradas Anticipadas de importación (DJAI) como único instrumento de administración del comercio exterior.
Uno de estos sectores es el de producción de muebles de madera, que, si bien se encuentra íntegramente alcanzado por las LNA instauradas por la nueva administración tras asumir, sus importaciones se han incrementado durante
2016 un 35% respecto de 2015 y un 55% en el primer trimestre de 2017 respecto del mismo periodo del año anterior, poniendo en peligro el empleo y la producción del sector.
La situación es preocupante ya que frente a una caída del producto bruto y del consumo de la economía nacional, sumado a una devaluación del tipo de cambio (aunque compensada por la alta tasa de inflación), el comportamiento esperado
de las importaciones es el opuesto al que se observó, es decir, las importaciones deberían haber caído.
Sumado a esto, como el sector se encuentra protegido por las LNA la caída esperada de las importaciones debería ser más pronunciada, sin embargo, sucedió todo lo contrario. Según el análisis de la autora, las importaciones del sector muebles deberían haber disminuido un 57% en 2016 respecto de 2015, asumiendo similares niveles de restricción de las LNA a los observados
durante el periodo 2009-2012. Un dato muy alejado al incremento del 35% efectivamente observado.
Sumado a ello, si se analizan las importaciones en detalle se encuentra que aproximadamente el 40% son realizadas por un reducidísimo grupo de
grandes empresas dedicadas a la venta al público, conocidas como grandes superficies. Es decir, no son empresas productoras del sector, sino
que son sus demandantes, que están sustituyendo las compras a los productores
nacionales por compras a productores del resto del mundo, especialmente de Asia (40% entre China y Tailandia) y Brasil (25%). Frente a una economía en recesión con consumo en baja, esto solo puede significar una estrategia de acumulación de stock de productos baratos por parte de estas empresas, con el objetivo de, una vez que la economía tome un sendero de recuperación, ampliar su participación de mercado, y por ende, sus ganancias.